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DigiSep: secuenciación metagenómica añadida a la microbiología estándar en la sepsis y el shock séptico

Brenner T · Intensive Care Med · NCT04571801 · 10.1007/s00134-026-08521-3
Artículo original publicado: 30 de junio de 2026

Referencia y registro

Thorsten Brenner firma como primer autor y asume la correspondencia, desde el Departamento de Anestesiología y Medicina Intensiva del Hospital Universitario de Essen, en la Universidad de Duisburg-Essen, Alemania; el trabajo se desarrolló en el seno del grupo de ensayos de la Sociedad Alemana de Anestesiología y Medicina Intensiva. Se publicó en Intensive Care Medicine en 2026, una de las revistas de mayor influencia en cuidados intensivos, con un factor de impacto de 21.2 según el Journal Citation Reports de Clarivate, en el primer cuartil de su área; apareció en línea el 30 de junio de 2026, tras aceptarse el 6 de junio. El ensayo, llamado DigiSep, está registrado como NCT04571801, inscrito el 25 de agosto de 2020, mucho antes de reclutar al primer paciente. Lo financió el Fondo de Innovación del Comité Federal Conjunto de Alemania, el G-BA, con la subvención 01NVF20013; se trata de una fuente pública, sin interés comercial en el resultado, que no participó en el diseño, el análisis ni la redacción. Ahora bien, aquí hay un matiz importante para la lectura crítica: la prueba de metagenómica que se pone a prueba, DISQVER, la fabrica la empresa Noscendo GmbH, y dos de los autores son cofundadores, accionistas y empleados de esa compañía, además de haber realizado las secuenciaciones del estudio. El primer autor declara honorarios por conferencias de numerosas empresas, entre ellas la propia Noscendo. Es decir, el financiador no fue el fabricante, lo que juega a favor de la credibilidad, pero el fabricante sí estuvo representado entre los autores y ejecutó la técnica evaluada.

Pregunta de investigación

La población fueron adultos, de 18 años o más, con sepsis o shock séptico según los criterios Sepsis-3 y con el diagnóstico establecido en las 24 horas previas. La raza o etnia no se reporta. La intervención consistió en añadir a la microbiología habitual la secuenciación metagenómica de nueva generación, o mNGS, una técnica que detecta el ADN libre circulante de los microbios en el plasma sin necesidad de cultivarlos, realizada con la prueba DISQVER (Noscendo GmbH, Duisburg, Alemania), marcada CE-IVD. La sangre para esta prueba se extrajo al inicio y al tercer día, en el mismo momento y sitio que los hemocultivos, en tubos especiales que estabilizan el ADN libre hasta 14 días, con posibilidad de muestras adicionales hasta el día 14. Un rasgo logístico define la intervención y conviene retenerlo: las muestras se enviaban de un día para otro por mensajería a un laboratorio de referencia externo, de modo que el resultado tardaba de media 2.61 días en estar disponible. El grupo de intervención mantuvo, además, la microbiología estándar y la consulta opcional de infectología. El comparador fue la microbiología estándar sola, también con consulta opcional de infectología. En ambos grupos, la elección del antimicrobiano y la duración del tratamiento quedaron a criterio local y no las dictó el protocolo, para reflejar la práctica cotidiana. El desenlace principal fue el puntaje DOOR/RADAR a los 28 días. La hipótesis fue de superioridad: que añadir la metagenómica mejorara ese desenlace. Se trata de un ensayo clínico aleatorizado, controlado, intervencional, multicéntrico, abierto, es decir, sin ocultar a nadie qué recibía cada paciente, de grupos paralelos y de superioridad; la arquitectura se detalla a continuación.

Diseño metodológico

La arquitectura fue de grupos paralelos, con dos brazos que corrían a la vez y sin cruce entre ellos, en asignación 1:1. La aleatorización se hizo con una herramienta por internet, mediante bloques permutados de tamaño 4, 6 y 8, y estratificada por centro; el personal que incluía a los pacientes no tenía acceso a la secuencia de asignación, aunque sí podía ver las asignaciones ya realizadas, un detalle que ofrece un ocultamiento algo menos hermético que un sistema totalmente ciego. El leve desequilibrio en el número de pacientes por grupo, 200 frente a 189, es una consecuencia esperable de aleatorizar por bloques dentro de cada centro. El cegamiento fue el punto débil inevitable: una estrategia diagnóstica no puede ocultarse al médico tratante, de modo que el ensayo fue abierto y queda expuesto a sesgos de cointervención, sobre todo en desenlaces de manejo subjetivo como el destete de la ventilación o de los vasopresores; ese riesgo se atenúa en el desenlace principal, que incorpora la muerte y es difícil de manipular. El tamaño de muestra se calculó para detectar, con un poder del 90%, un efecto de tamaño relativo de 0.6, es decir, la probabilidad de que un paciente de la intervención tuviera un puntaje más deseable que uno del control; con un 12.5% de abandonos previstos, hacían falta 410 pacientes, 205 por brazo. El poder estadístico es la probabilidad de detectar un efecto real cuando de verdad existe. Se reclutaron 409 pacientes y se analizaron 389, algo por debajo de la meta tras las exclusiones, pero el estudio corrió hasta el final sin detenerse antes de tiempo y sin análisis intermedios. El análisis fue por intención de tratar, es decir, cada paciente se analizó en el grupo al que fue aleatorizado; el desenlace primario se comparó con la prueba de Mann-Whitney y los puntajes DOOR/RADAR ausentes se completaron mediante imputación múltiple, con un modelo basado en la edad, el SOFA al inicio y la supervivencia.

Población estudiada

De 409 pacientes reclutados, 20 quedaron fuera del análisis final y 389 se analizaron, 200 en el grupo de intervención y 189 en el de control. Las exclusiones respondieron a criterios concretos: no cumplir de verdad los criterios Sepsis-3, tener un seguro médico privado (el financiador cubría solo a asegurados públicos), la falta o la retirada del consentimiento informado y el traslado previsible fuera de la unidad en menos de 72 horas. También se excluía de entrada a quienes tenían un objetivo puramente paliativo, una limitación del esfuerzo terapéutico o una muerte ya previsible al ingreso. En las características basales, la media de edad rondó los 64 años y cerca del 61% eran varones, con un índice de masa corporal medio de 28 y una comorbilidad moderada. La gravedad era considerable: el shock séptico estaba presente en el 75.5% del grupo de intervención y el 78.8% del control, con un SOFA (Sequential Organ Failure Assessment, de 0 a 24, donde una cifra mayor indica peor función orgánica) de 8.5 y 8.8, y un lactato medio en torno a 26 mg/dL. La inmunosupresión fue poco frecuente. La infección era mayoritariamente comunitaria, cerca del 59%, y el foco más común fue el pulmonar, seguido del intraabdominal. Los grupos resultaron comparables en conjunto, sin diferencias significativas en las características clínicas ni microbiológicas basales. El estudio se realizó en las unidades de cuidados intensivos de 24 hospitales de Alemania. El reclutamiento se extendió entre el 16 de marzo de 2022 y el 8 de agosto de 2023, con la última visita del último paciente en febrero de 2024, y el seguimiento de los desenlaces llegó hasta el día 180.

Desenlaces

El desenlace principal fue el puntaje DOOR/RADAR a los 28 días, un instrumento que ordena a los pacientes según lo deseable de su evolución global. Su componente clínico los clasifica en cinco grupos, de mejor a peor: sobrevivir con una estancia en la unidad menor de 12 días y sin fallo renal que requiera diálisis, sobrevivir con estancia corta pero con ese fallo renal, sobrevivir con estancia de 12 días o más sin fallo renal, sobrevivir con estancia larga y fallo renal, y por último la muerte. A esa escala de 1 a 5 se le suma una fracción proporcional a la duración del tratamiento antimicrobiano. La clave para leerlo es que un puntaje más bajo refleja un desenlace más deseable, así que la hipótesis buscaba una cifra menor en la intervención. Es un desenlace compuesto y clínicamente relevante, porque combina supervivencia, estancia, daño renal y exposición a antibióticos. Los desenlaces secundarios, todos exploratorios porque no se ajustaron por comparaciones múltiples, incluyeron la mortalidad a 28 y a 180 días, la duración de la ventilación mecánica, el tiempo hasta la resolución del shock medido por la dependencia de catecolaminas, la duración de la terapia de reemplazo renal y del tratamiento antimicrobiano, la estancia en la unidad y en el hospital, y la calidad de vida relacionada con la salud a 90 y 180 días. Esta última se midió con el cuestionario EQ-5D-5L, cuyo índice llega hasta 1, donde un valor más alto indica mejor calidad de vida y al que se asigna cero en caso de muerte. También se estimaron los costos sanitarios a 180 días en el subgrupo con datos de aseguradora, un 33.2% de la cohorte. La seguridad se vigiló mediante la notificación de eventos adversos.

Resultados

En el desenlace principal no hubo mejoría significativa: el puntaje DOOR/RADAR a 28 días fue de 3.21 en la intervención frente a 3.49 en el control, una diferencia de −0.28 (IC 95%, −0.58 a 0.03; p=0.149). La cifra fue algo más deseable con la metagenómica, pero el intervalo de confianza cruza el cero, de modo que el resultado es compatible con la ausencia de efecto. La mortalidad fue similar a los 28 días, del 25.3% frente al 26.1%, y a los 180 días fue del 32.5% con la metagenómica frente al 40.2% del control, alrededor de 1 de cada 3 frente a 2 de cada 5, una diferencia que apunta a favor pero no alcanza la significancia (p=0.174). Entre los secundarios exploratorios, algunos favorecieron a la intervención: la duración de la ventilación mecánica fue de 6.6 frente a 9.3 días (diferencia −2.7; IC 95%, −5.03 a −0.34; p=0.025) y el tiempo hasta la resolución del shock, de 6.9 frente a 8.8 días (diferencia −1.9; IC 95%, −3.75 a −0.04; p=0.046). La duración de la diálisis mostró una tendencia sin significancia (2.5 frente a 4.2 días; p=0.061), mientras que la duración del tratamiento antimicrobiano y las estancias en la unidad y el hospital no difirieron. La calidad de vida a 90 días fue mejor con la metagenómica (índice EQ-5D-5L 0.312 frente a 0.208; p=0.047), pero esa ventaja desapareció a los 180 días. Los costos sanitarios a 180 días fueron equivalentes, cerca de 96,700 frente a 99,200 euros por paciente (p=0.883), sin señal de encarecimiento. El rendimiento diagnóstico fue el punto fuerte de la técnica: la metagenómica resultó positiva unas seis veces más que los hemocultivos en el conjunto del estudio, y al tercer día su tasa de positividad fue del 45.9% frente al 4.7%; detectó más especies por muestra y fue especialmente útil con los hongos. Sin embargo, aquí está la grieta del ensayo: los médicos modificaron el tratamiento a partir del resultado de metagenómica en apenas el 14.3% de los pacientes de intervención, sobre todo para escalar la terapia. Un panel de expertos, en un análisis exploratorio y generador de hipótesis, estimó que el tratamiento debió cambiarse en cerca del 32% de los pacientes del control, y que aquellos en quienes se habría recomendado un cambio tuvieron un puntaje DOOR/RADAR peor (3.85 frente a 3.32; p=0.017), con la peor supervivencia en el subgrupo que habría requerido escalada. No se notificó ningún evento adverso en ninguno de los dos grupos, y ningún análisis de subgrupos alcanzó significancia.

Evaluación crítica del riesgo de sesgo

El ensayo tiene tres fortalezas claras: es el primer estudio aleatorizado que evalúa la metagenómica en la sepsis, se realizó en 24 centros y corrió hasta el final con un desenlace principal objetivo y compuesto, y aporta datos sólidos sobre el rendimiento diagnóstico de la técnica. Frente a ellas, tres limitaciones de peso condicionan la lectura. La primera es el diseño abierto: como el médico sabía qué recibía cada paciente, los desenlaces de manejo subjetivo, como el destete del ventilador o de los vasopresores, quedan expuestos a sesgo. La segunda, y la más determinante, es la adherencia mínima al resultado: si el tratamiento solo cambió en el 14.3% de los casos, un desenlace principal neutro puede reflejar un fallo de implementación más que la inutilidad de la prueba. La tercera es la logística de envío externo, con un resultado que tardaba de media más de dos días y medio, lo que contradice la premisa de un diagnóstico rápido. A esto se añade que todos los desenlaces secundarios son exploratorios, sin ajuste por comparaciones múltiples tras un desenlace principal negativo, y el conflicto de interés ya señalado, con el fabricante de la prueba representado entre los autores. La validez interna es moderada; la externa, acotada a las unidades de cuidados intensivos alemanas y a un modelo de laboratorio centralizado por mensajería.

Conclusión

En adultos con sepsis o shock séptico, añadir la secuenciación metagenómica del ADN microbiano a la microbiología habitual no mejoró el puntaje DOOR/RADAR a los 28 días frente al cuidado estándar (3.21 frente a 3.49; diferencia −0.28; p=0.149). Tampoco redujo la mortalidad de forma significativa. Las mejoras observadas en la duración de la ventilación, la resolución del shock y la calidad de vida a los 90 días son exploratorias y solo sirven para generar hipótesis. En resumen, la secuenciación vio muchos más patógenos, pero no mejoró el desenlace, porque el hallazgo casi nunca cambió el tratamiento. Lo que hoy deja el estudio es una técnica diagnóstica potente cuyo valor clínico no pudo demostrarse, en buena medida porque el resultado rara vez se tradujo en una decisión distinta.

Resumen breve

Objetivo

Determinar si añadir la secuenciación metagenómica del ADN microbiano en plasma a la microbiología estándar mejora el desenlace clínico en la sepsis y el shock séptico.

Población e intervención

Adultos con sepsis o shock séptico (Sepsis-3) en 24 unidades de cuidados intensivos de Alemania. Se comparó la microbiología estándar sola frente al estándar más metagenómica (prueba DISQVER) del ADN libre circulante. El desenlace primario fue el puntaje DOOR/RADAR a 28 días, un índice de 1 a 5 en el que una cifra menor refleja una evolución más deseable.

Diseño

Ensayo aleatorizado multicéntrico, abierto y analizado por intención de tratar, con 389 pacientes. El cegamiento no fue posible, lo que expone los desenlaces subjetivos a sesgo de cointervención.

Resultados

El puntaje DOOR/RADAR no mejoró: 3.21 frente a 3.49 (diferencia −0.28; IC 95%, −0.58 a 0.03; p=0.149). La metagenómica detectó unas seis veces más patógenos que los hemocultivos, pero los médicos solo cambiaron el tratamiento en el 14.3% de los casos. Las mejoras en ventilación y en calidad de vida a 90 días fueron exploratorias.

Seguridad

No se notificó ningún evento adverso en ninguno de los dos grupos.

Conclusión

En la sepsis, la secuenciación vio muchos más patógenos, pero no mejoró el desenlace, porque el hallazgo casi nunca cambió el tratamiento.

Aplicación clínica

Hoy no hay base para adoptar la metagenómica de rutina en la sepsis. Su valor diagnóstico es real, pero solo se traducirá en beneficio si el equipo actúa sobre el resultado y se acorta la demora hasta obtenerlo. No informa sobre un escenario con adherencia alta ni sobre su uso fuera de la unidad de cuidados intensivos.

Artículo original
https://link.springer.com/article/10.1007/s00134-026-08521-3

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